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Mostrando las entradas con la etiqueta Narrativa

Mi Tránsito por el Sistema Educativo Venezolano.

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Una Mirada Personal a la Cuestión Educativa Venezolana Rolando J. Núñez H. rolandonunez70@gmail.com @Sisifodichoso “No hay democracia sin educación” (Fernando Savater). La década de los setenta será siempre recordada en Venezuela como la de la creación de las Becas Gran Mariscal de Ayacucho, que nacieron por decreto en 1975, en el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez. Al año siguiente comenzaría yo mi educación preescolar, o Inicial como la llaman ahora, en un colegio de uno de los tantos barrios del sur de Valencia, estado Carabobo. Dos recuerdos conservo de aquello: el primero es el de unas niñas que me molestaban y, un día al llegar, me quedé en la puerta del salón porque aquellas muchachitas me sacaban la lengua y yo solo atinaba a mirar por el vidrio que había en medio de la puerta de entrada; después de cierto rato la maestra notó mi presencia y me hizo pasar; le dije que me sentía mal, que me dolía el estómago y me permitió irme a mi casa. Se ve que e...

El Bestiario de Kafka, La Pregunta por el Sentido.

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La Fauna Humana Kafkiana Rolando J. Núñez H. rolandonunez70@hotmail.com “Sólo con la ayuda de la perrada comencé a comprender mis propias preguntas (…). Todo el saber, la totalidad de las preguntas y respuestas está contenida en los perros” Frank Kafka (1922). Investigaciones de un Perro. En Bestiario , p. 83).             Franz Kafka (1883-1924) es un presencia constante en la literatura, en la filosofía, en el cine, en el mundo de los que nos apasionamos con los libros, con las letras, con el arte poético – literario y con la cultura en general. Se haya leído o no al autor de La Metamorfosis ( o de  La Transformación , para los traductores más exigentes) lo kafkiano está en muchos de los autores contemporáneos que hemos aprendido a querer, a criticar y a manosear; está en frases, en percepciones, en el arte. Así, en este Bestiario (2000), compilado por Jordi Llovet, nos reencontramos con los temas y ...

Paula, Bonito y Doloroso Motivo Para Escribir

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Paula , Un Canto Hermoso a la Vida Rolando J. Núñez H. rolandonunez70@hotmail.com “Silencio antes de nacer, silencio después de la muerte, la vida es puro ruido entre dos insondables silencios” Isabel Allende (1994), Paula, Barcelona. Editorial: Plaza&Yanes, p. 304             En Paula (1994), Isabel Allende ajusta cuentas con lo que lleva vivido, hasta ese momento, y hace un balance de los distintos filones que constituyen su riquísima historia de vida. De manera ligera, a veces austera, a veces melodramática, a ratos jocosa pero siempre profunda, hace inventario de su infancia, de sus sueños, sus lecturas de niña y adolescente, su escolaridad trashumante, de sus aciertos y de sus desatinos: “Mi vida se hace al contarla y mi memoria se fija con la escritura; lo que no pongo en palabras sobre papel, lo borra el tiempo” (p. 17). Llevados de la mano de esta estupenda narradora paseamos por el romance, po...

Historias Mínimas: Manuel Mendoza y sus muertos

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Manuel Mendoza y sus muertos Rolando J. Núñez H. @Sisifodichoso Canoabo es un amigable lugar agreste del occidente de Carabobo. Ahí todo el mundo se conoce y los que han visitado el pueblo no dejan de recordar la calidez de sus habitantes.  Sin embargo, hasta el corazón más tierno tiene sus asperezas, y Canoabo no es la excepción. Nunca falta un  canoabero que le cuente al que llega de visita la historia de Manuel Mendoza, el hombre que “pagaba con real  a la gente que mataba”. Unos hablan de diecinueve, otros de treinta y otros de cuarenta muertos. Lo cierto es que lo que refieren los lugareños es que la familia tenía bienes de fortuna y se les volvió una costumbre matar a cualquier hijo de vecina por puro capricho. La cosa le venía a Manuelito de herencia, porque se dice también que el padre, sin llegar a matar tantos como él, se había despachado a diecisiete cristianos. En los “bailes” todo el mundo estaba pendiente de si se aparecía Mendoza, porque...

Historias Mínimas: El Veneno del Arañero

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El veneno del Arañero Rolando J. Núñez H. @Sisifodichoso “Yo vendía arañas”. En sus frecuentes apariciones en televisión, en cadena nacional, solía repetir que de niño vendía arañas, por eso le llamaban El Arañero. Con su verbo encendido y seductor pasaba horas frente a las cámaras de televisión recordando, recreando, creando historias de su infancia y de su juventud, mientras que, al mismo tiempo, informaba de planes de gobierno, de proyectos políticos y de cruzadas justicieras contra todo aquel que se le pusiera en el camino o se atreviera a llevarle la contraria. Pero el hombre encantaba, convencía, decía las cosas de una manera que, por muy letales que fueran, entraban en quienes le oían con la misma dulzura que llegaban al paladar aquellas arañitas que hacía la abuela para que su nieto las saliera a vender por las polvorientas calles de un remoto pueblo llanero. Cuando llegó al poder, sobre el regazo de una masa de gente que lo había votado mirándole como ese mesías qu...